Tomar a los padres




En el mundo de las Constelaciones, a veces todo es al revés de como lo ve "el mundo normal" Por ejemplo: 

"Frecuentemente se encuentra la actitud de que los padres primero tienen que merecerse el ser tomados y reconocidos por los hijos. Son citados ante un tribunal, donde el hijo mira a los padres y les dice: “esto no me gusta de ti, por lo tanto, tampoco eres mi padre”. O también “no te mereces ser mi madre”.


Fundamentan, por lo tanto, este negarse a aceptarlos reprochándoles que aquello que recibieron no fue lo adecuado, o demasiado poco.
Justifican el no tomar con defectos del dador, y hacen depender el derecho de ser padres de determinadas cualidades de los mismos, es decir, sustituyen el tomar por el exigir, y el respeto por el reproche.
Esto mismo aún se fomenta en psicoterapias, como por ejemplo la de Alice Miller. Es absurdo y un trastorno total de la realidad.

El resultado siempre es el mismo: los hijos permanecen inactivos y se sienten vacíos.

De Aristóteles se relata que, al cabo de pocos días, envió a casa a un alumno nuevo, diciendo: “No puedo transmitirle nada, no me quiere”
Cuando alguien tiene un padre, lo tiene tal como es. Y tal como es, también es el único verdadero. Y cuando tiene una madre, ésta es como es, y de esta manera es la única verdadera. No tiene por qué ser distinta. Porque, como ya dijimos, uno se hace madre o padre no por cualidades morales, sino realizando un acto, y éste está determinado de antemano. El que se expone a esta realización, se ve integrado en un orden superior, al que sirve independientemente de sus cualidades morales. Los padres se merecen el reconocimiento como tales por la realización de este acto, y sólo por esta realización. Aquello que los padres hacen en un principio cuenta más que lo que hacen más tarde. Lo esencial que viene de los padres, viene a través del engendramiento y del parto. Todo lo que sigue después es añadido y puede ser asumido por otra persona.

Depresión:

Un hijo sólo puede estar en paz consigo mismo y encontrar su identidad, si está en paz con sus padres. Significa que los toma tal como son, y los reconoce tal como son. Si uno de los padres queda excluido, el hijo sólo está a medias y se encuentra vació. Nota la falta, lo cual es la base de la depresión.

La curación de la depresión consiste en integrar al padre o la madre excluídos, y concederles su lugar y su dignidad. Muchas veces, cuando se lleva a una persona a tomar a uno de los padres, siente el miedo de llegar a ser como este padre o esta madre, de que pueda adoptar ciertas características que les atribuye. Este miedo es una deshonra que carga sobre sus padres. Los hijos, aunque hayan sido heridos por sus padres, siempre tienen posibilidad de decir: “Si, vosotros sois mis padres, y yo soy como vosotros. Todo lo que estaba en vosotros también está en mí. Estoy de acuerdo con que seáis mis padres, con todas las consecuencias que eso tenga para mí. Tomo lo bueno de lo que me disteis y confío en que vosotros llevaréis vuestra suerte de la mejor manera.”

El tomar al padre y a la madre es un proceso independiente de las cualidades que puedan tener, y es un proceso curativo. No puede ser que se distinga: “esto sí quiero tomarlo y esto no lo tomo” A los padres se los toma tal como son. Muchas veces llamamos bueno aquello que nos es cómodo, y malo aquello que nos resulta incómodo. Ésta, sin embargo, es una distinción barata."

Bert Hellinger

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